La comunidad de San Cristóbal le brindó el último a dios Ian Cabrera, el chico de 13 años que fue asesinado de un escopetazo por un compañero de 15 en la Escuela Mariano Moreno. El cortejo fúnebre que acompañó al féretro que llevaba los restos del adolescente, ingresó poco después de las 11 en el Cementerio Municipal en medio de expresiones de profundo dolor y tristeza de familiares, amigos y también de vecinos en general de esa ciudad golpeada por una tragedia que será difícil de olvidar.
Antes de la inhumación de los restos, se realizó una breve misa de cuerpo presente en la parroquia San Cristóbal (lleva el mismo nombre de la ciudad), ubicada frente a la plazoleta Almirante Brown, donde los presentes rezaron un padre nuestro y un ave maría y escucharon la lectura del capítulo del evangelio seleccionado para esta ocasión.
En un templo colmado de público, la ceremonia sirvió como rito previo al traslado al Cementerio local. Unos minutos antes de que el coche fúnebre se pusiera en marcha, ya con el féretro ubicado en su interior, uno de los sacerdotes del templo hizo sonar la campaña de la iglesia, lo que impregnó a la despedida un tono más triste. Fueron diez campanazos los que se escucharon antes de que se iniciara el traslado hacia la necrópolis.
Recorrido con homenajes
Alrededor de las 11, la caravana de autos, con el vehículo fúnebre a la cabeza, se puso en marcha frente a una localidad que mostraba sus calles vacías, en una mañana con sol a pleno. Otro momento emotivo fue cundo el cortejo pasó frente a la Escuela Bernardino Rivadavia, otra de las instituciones de la ciudad, donde los alumnos, docentes y personal auxiliar salieron a la vereda para rendirle una despedida en silencio a Ian.


